Este dibujo refleja el uso de dos medios diferentes para explorar los aspectos coloridos y monocromáticos del yo.
El enfoque adoptado por el artista es muy introspectivo. Invita al espectador a considerar no sólo los aspectos visibles del individuo, sino también los matices internos que no siempre son evidentes a primera vista. El autorretrato no es sólo una representación física, sino también una ventana al alma del artista, que ofrece una perspectiva1



