Un pequeño rincón del paraíso
Todo lo que tienes que hacer es abrir tu ventana a un cielo estrellado y sentarte en un banco de tu jardín para transportarte a la meditación contemplativa, un lugar al que nadie más que tú mismo entra. Lo que durante el día parece banal adquiere una dimensión misteriosa por la noche. Los colores se desvanecen. Las formas se desvanecen. Deja paso a la imaginación y lo fantástico. Ebrio de sueño, todo se confunde. Los1



